Estancada
A veces me siento estancada, como si mi vida fuera una laguna, tranquila, pero inmóvil, casi inerte. Siento como si a mi vida le faltaran emociones (emociones buenas, se entiende) y recuerdo el Diario... de Benedetti, donde confirma que lo mejor que te puede pasar, es que no te pase nada, que no haya contratiempos y que las cosas salgan según lo previsto.
La situación de los miles de profesores interinos que se vive estos días, sus protestas y reivindicaciones, su malestar y la indignación ante los recortes educativos me tocan de cerca. Comparto con ellos la situación laboral de interinidad, de estar permanentemente a la expectativa de una plaza, de una sustitución, aquí o allá, donde nos manden, de pueblo en pueblo, como las ferias o los circos.
Mi vida está estancada porque la inestabilidad laboral que sufro (que sufrimos muchos), que nos deja a veces en una situación precaria, no me permite tomar las riendas de mi vida con unas mínimas garantías, porque construir mi futuro pasa por tener unas mínimas condiciones económicas que me permitan tirar hacia adelante y así no se puede avanzar, sin saber dónde ni cuánto vas a estar en un sitio.
Mi vida pasa por tomar decisiones, con o sin seguridad laboral, arriesgando pase lo que pase, porque hasta en un estanque, por inmóvil que esté, siempre fluye algún caudal de agua. Fluya así mi vida.
Marta Pilar Montañez Mesas (13-09-11)
