Gestos...
En cada gesto, estás tú. Puedo reconocer cada mueca, cada guiño, cada mirada, la forma como arqueas las cejas cuando me miras, el temblor de tus pestañas cuando te emocionas, tu comisura latiendo cuando me acerco... Conozco todos tus gestos, muestras puras de afecto, de comprensión, de amor siempre. Digo puras porque son inconscientes, no se preparan de antemano, son señales espontáneas que me envía tu cuerpo, por eso me encantan.
Tus hombros ladeados, tus manos quietas, tranquilas, como tú, tu cuello firme pero flexible, tu espalda erguida pero confortable... tu cuerpo entero me dice que me amas. Cuando me ves llegar de lejos, cuando me esperas en el coche, cuando me miras pidiendo que te acompañe en el sofá, cuando contemplas el resultado de un cambio de estilo en mi vestuario, cuando me observas fijamente sin que yo me dé cuenta y te descubro contemplándome, con tu mirada serena y anhelante, esperando que nos abracemos.
Te quiero en cada gesto, cuando retiras un mechón de pelo de mi rostro o me recolocas las cejas dormidas, cuando acaricias cualquier espacio, por pequeño que sea, y me susurras alguna palabra, cuando te ríes de algún enfado absurdo y tu mejilla burlona se aproxima a la mía.
Como tú también conoces mis gestos, sabes que sonrío mientras escribo concentrada en la pantalla, y que me muerdo el labio cuando no encuentro un palabra, y que subo y bajo los hombros mientras pienso la expresión adecuada, y que me distraído fácilmente, pero acabo lo que empiezo. Ahora, como siempre, termino también con un gesto: mi sonrisa.
Marta Pilar Montañez Mesas (02-06-11)

HOMBREDEAPIE dijo
Cuando se escribe así, el amor está a tu lado.
Hay que cuidar este momento para que sea eterno.
Saludos
3 Junio 2011 | 01:53 PM