Hablar en abstracto
Nunca me ha gustado la gente que habla en abstracto, me parece que no dicen nada y, seguramente, pretenden decirlo todo. No es que no sepan lo que dicen, es que hablan de un modo tan genérico, tan abstracto, que la falta de concreción no nos informa de lo que de verdad están queriendo expresar.
Me explico. Estoy ya un poquito cansada de toda la gente que habla de su mala (a veces, por desgracia, terrible) situación laboral y culpabiliza a la crisis en términos más o menos similares a "por culpa de la crisis no tengo trabajo", "no puedo pagar la hipoteca por esta crisis que tenemos", u otras similares. Y, dicho así, parece como si ‘la Crisis' (permítanme la mayúscula, porque esta se lo merece) fuera un ente con vida propia, un ser externo a nosotros y a nuestra responsabilidad, como si ‘algo' fuera lo único culpable de lo que nos pasa. También se oye mucho con ‘la Sociedad': "la culpa de la anorexia y de la obesidad es de la sociedad", "la culpa del exceso de alcohol y drogas en los jóvenes es de la sociedad". El ser humano siempre tiende a buscar responsables cuando acontece una desgracia o sobreviene un problema, es un mecanismo de defensa, como si encontrando una razón o la explicación de un problema, cualquier cosa que lo justifique, se minimizaran sus efectos o, al menos, al resultarnos comprensible, estuviéramos en mejor disposición de aceptarlo y tratar de superarlo.
Antaño (y aún hoy, en muchos casos) también se culpabilizaba al Progreso, a la Democracia, al Poder... como si fueran seres autónomos que actuasen con voluntad, dotados de libre albedrío. Y esto es lo que me sorprende y me descoloca. Los sustantivos abstractos expresan nociones o conceptos por definición incontables, inconcretos e inespecíficos, en tanto subsumen un conjunto de cualidades entendidas como un valor que se superpone a los objetos, animales, personas o situaciones a las que se aplica. Si digo que una persona tiene belleza o que un toro tiene bravura o que el mar tiene una extensión estoy aplicándoles a esos otros sustantivos ‘persona', ‘toro' y ‘mar' un valor mental que se extrae del conjunto de experiencias sobre lo bello, lo bravo y lo extenso. Lo significativo es que esas cualidades se poseen per se, es decir, los objetos o seres a los que se aplican no son agentes sino experimentantes de esa cualidad (el toro no hace nada para ser bravo, simplemente, lo es, aunque en el caso de la belleza, la cirugía estética sí es agentiva, claro está).
Aunque crisis, poder, democracia, política, sociedad... no siempre son nociones abstractas, sí lo son cuando se utilizan como en los ejemplos anteriores, porque en lugar de informar, lo que consiguen es ocultar la verdadera información, evitar la mención de los verdaderos responsables de nuestros problemas. La Sociedad, así, en toda su extensión, no es la culpable de que miles de chicas y chicos se obsesionen son su cuerpo: a mí no ha venido nadie llamado ‘Sociedad' a decirme si estoy gorda o flaca o proporcionada. La culpa de la mala situación de las personas, de las familias, de las empresas, no la tiene ‘la Crisis', sino quienes gestionan los recursos, aquellos a quienes votamos o no votamos, quienes aprueban los presupuestos generales del estado, quienes proponen leyes y quienes las aprueban, quienes las votan y aceptan o no según el beneficio político que puedan sacar para su partido, quienes, desde la oposición (como grupo mayoritario o como grupos minoritarios) no ofrecen alternativas sino que se limitan a criticar, quienes, en definitiva, se supone que nos representan son los responsables, con nombres y apellidos, con cargos públicos visibles, no la Crisis, ni la Sociedad, ni la Política.
Hablemos en concreto, que para hablar en abstracto ya están quienes (supuestamente) nos ‘representan'.
31-05-11

HOMBREDEAPIE dijo
Es cierto que muestra voluntad puede determinar nuestra conducta a pesar de los condicionamientos externos, pero también es cierto que muchas veces somos víctimas de ellos. La formación y medios materiales con los que cuentan los jóvenes son muy desiguales y estas diferencias son realmente muy condicionantes. El sueño americano por el que cualquiera puede alcanzar la gloria con esfuerzo, es muy discutible. No es lo mismo ser "hijo de papá" que venir del África subsahariana. No es lo mismo poder haber estudiado una carrera universitaria, que estar trabajando desde los 14 años por necesidades económicas.
3 Junio 2011 | 02:19 PM