Publicidad:
Terra
La Coctelera

Próxima parada, tu corazón

Mañana será otro día, y será mejor.

13 Abril 2011

En el tintero

Hay tantas cosas que no te dije, que me dejé en el tintero...

Si te hubiera conocido antes... Hay hechos, personas, trabajos, oportunidades... que llegan en el momento equivocado, a destiempo, sin opción a considerarlas siquiera. Oportunidades que, un mes antes, un año antes, hubiésemos soñado con todas nuestras fuerzas y nos hubieran hecho la persona más feliz del mundo, pero ya no, ya es tarde, porque ya no somos los mismos de hace un año, ni siquiera somos los mismos de hace un mes.

Te quiero. Olvido decírtelo cada día, cada segundo...

Lo siento. ¿Y tú? ¿Te acuerdas de aquella vez que te avisaron y te tuviste que ir corriendo? No pude, me quedé paralizada, fría y no supe articular nada, mi pena se iba contigo y mis ojos se quedaron ahogados, perdidos...

Te lo dije. Pero no quise recordarte tu derrota, tu terquedad... bastante tenías con saber y tener que reconocer tu error; callé por compasión, por afecto, por no hacer sangre ni leña del árbol caído. No te lo diría aunque volvieras a equivocarte.

No quise hacerlo. A ti, tú, sí. A ti me dirijo. Sé que no me creerás, que para ti es innegable, pero, de corazón, no quise hacerlo, no tuve esa intención. Has vivido con esa opinión sobre mí todo este tiempo, y probablemente sigas pensado así.

Perdóname. Tú crees que no me arrepiento, pero no es así. Mi silencio no es soberbia, sino vergüenza por mi equivocación, por eso no te dije nada... No conseguí vencer el temor de volver a mirarte a los ojos, tanto respeto te tuve, que perdí la ocasión de que olvidáramos el pasado y todo volviera a ser como antes.

No te preocupes, todo está olvidado. ¡Qué difícil es perdonar! ¡Cuánto nos cuesta aceptar el arrepentimiento ajeno! No lo creemos, no queremos olvidar y fingir que no ha pasado nada, como si necesitáramos sentir que el otro siempre esté en deuda con nosotros, por ese remordimiento que nos debe, cuando somos nosotros quienes les debemos el perdón.

Estoy orgullosa de ti. De tu talento, de tu esfuerzo, de tu ejemplo de vida, de tu forma de ser, de tu manera de tomarte las cosas, de tu fuerza para saber afrontar y reponerte de los problemas y adversidades. Te lo digo con los ojos, con la sonrisa, con mi aplauso, pero no siempre te lo digo así, a las claras, con todas las letras.

Soy yo. ¡Eh! ¡Tú! ¿Te acuerdas de mí? Sigo siendo la misma que tú conociste, apenas he cambiado, acaso las arrugas del alma, que se van haciendo más profundas y se me van notando ya en la cara... A pesar del tiempo, siempre me vas a tener aquí, y ahora que te veo, siento que seguimos siendo iguales, que el tiempo no pasa por nosotros y que siempre nos vamos a tener el uno al otro, siempre.

Tenías razón. Aquel día, cuando me contabas lo que sabías, no te hice caso, no quise escucharte, no cedí en mis argumentos, por necedad o por orgullo, quizá por no querer creer que fuera cierto lo que me decías: cuanto más ignorantes somos, más porfiamos en nuestro empeño y en permanecer ajenos a la verdad que nos aterra.

No. Sé que es tarde. Debí decirlo hace mucho tiempo, debí repetirlo muchas veces, pero me dejé llevar, no medí las consecuencias y lo cierto es que no estamos obligados a ceder siempre (el trabajo, la familia, los demás...). A veces es más cómodo callar y otorgar: hay que pensar menos, te ahorra discusiones... pero a la larga, te convierte en blanco fácil, en un ser voluble que dócilmente acepta lo que le piden.

¡Claro! La indecisión es peor que una decisión equivocada, porque además de alejarnos de la solución, nos hace perder tiempo para lograrla; dicho de otro modo, si la opción elegida no es buena, cuanto antes la descartemos, antes podremos probar con otra; si la opción es la buena, cuanto antes la probemos, antes lo habremos solucionado. La duda, la incertidumbre, la indecisión, son las peores opciones, por eso tendría que haber actuado antes, haber aceptado tus ofertas, tus invitaciones, tus peticiones... Habría ahorrado mucho tiempo y segura estoy de que habría sido una decisión acertada.

Ayúdame, te necesito, me haces falta. Pensé que podría yo sola, que era invencible, que nada ni nadie me harían fallar, pero estaba equivocada: hasta las torres más fuertes necesitan cimientos que las sustenten y una base que las refuerce y proteja. No hay peor debilidad que la soberbia.

No quise decirlo así. Lo dije, sí, para qué negarlo. Y lo pensaba sinceramente. Pero mis formas me delataron, no escogí las palabras adecuadas, de todas las maneras posibles, elegí la peor, porque solo logré ofenderte. No es algo menos verdadero porque se disfrace con eufemismos y matices, pero la verdad fría y descarnada tampoco soluciona nada. Decir una verdad dolorosa ha de servir para ayudar a construir una solución, no para terminar de destruir a quien la recibe: no se arregla una situación solo por decir que es mala, sino que detectar sus carencias ha de ser el primer paso para subsanarlas.

Cuenta conmigo. Tienes mi ayuda, mi apoyo, creo que lo sabes pero, ¿cuántas veces te lo he recordado últimamente? Creo que no muchas, pero si tienes un problema, ni se te ocurra acudir a otro, aquí estoy yo, para lo que necesites, que para eso soy yo.

Hasta pronto. Tampoco te lo dije (y mira que quería volver a verte). Se pasan los días y no nos vemos, no quedamos, aún me debes una cena, y tú, ¿recuerdas que prometiste enseñarme tu casa? ¿Y tú cuándo me llevarás a ese sitio que dices que es tan bueno? ¿Y tú cuándo planeas que hagamos ese viaje que tanto hemos imaginado? ¿Y tú, cuándo tendremos en las manos esas llaves que abren nuestro futuro?

 

Espero que no sea tarde para reconocer todo lo que no dije cuando debía; yo, que tanto hablo, me dejo cosas importantísimas por decir, a ver si con este escrito remedio esos silencios, esos vacíos que no supe llenar con mi voz y quiero llenar ahora con mis letras, que no quieren quedarse más en el tintero.

 

Marta Pilar Montañez Mesas (12-04-11)

 

 

servido por martapilar sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de martapilar

Próxima parada, tu corazón

ver perfil »
contacto »
Hola a todos! soy una filóloga a quien le encanta escribir. En este viaje vital, he decidido hacer una parada con destino en tu corazón. Saludos!!!

Últimos comentarios

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera