Los hombres también lloran
Enciendo la televisión y veo a un aspirante a modelo, Ken de carne y hueso, cuerpo atlético, mechas rubias y ojos azules… ¡llorando! Un Beckham a la española, con sus labios y dientes de anuncio… ¡está llorando!
No es el primer chico guapo que sale en televisión y derrama unas lagrimitas, el llanto siempre vende. Poco importa que te llaman llorica los hombres, si enterneces a las mujeres: la estrategia del hombre tierno casi siempre funciona, sobre todo, con las niñas de tacones imposibles.
Otros pseudofamosos, como algún aspirante a triunfar cantando, también lloraban con los aplausos del público y sobre todo, de las seguidoras enfervorecidas; o algún político en misión humanitaria -casi lágrimas colaterales- por aquello de acercarse al pueblo y compartir sus penas. El llanto fingido auténtico es el que nos emociona en el cine, cuando el actor se funde en el personaje sintiendo como propias sus desdichas narradas. Cuanto mejor es el actor, más nos enternece su llanto.
Algo similar quiso transmitir la fotógrafa Sam Taylor-Wood mostrando a algunos de estos actores llorando fuera de un plató pero también delante de una cámara. ¿Serán iguales las lágrimas sin focos que las hagan brillar? Probablemente no. Las lágrimas en privado no son tan estéticas, esconden problemas reales, no son fruto de la emoción del momento, sino pequeñas heridas del corazón que sangra agua salada.
Marta Montañez (3-12-08)

Alberto dijo
Reconozco que es frívolo saberlo, pero todo el programa parece un claro amaño: la elegida se sabía con antelación y ya le ha sido infiel al elector.
5 Diciembre 2008 | 09:50 AM