A busto regalado, no le preguntes el mercado
Una famosa discoteca valenciana se promocionaba hace unos días regalando una operación de aumento mamario. Semejante oferta -decían- está justificada por la demanda de este servicio en la sociedad y generará -estaban seguros- un incremento en la afluencia de público a sus instalaciones. No solo porque frivoliza con la cirugía, tan seria e imprescindible, o porque discrimina a los hombres, a los que no ofrece un equivalente equitativo, sino porque -y esto es lo más grave- debe, en todo caso, ofrecer garantías: ¿quién y en qué condiciones se iba a realizar tal operación? ¿sería susceptible de recibirla la potencial ganadora? ¿se habían planificado los procedimientos clínicos preoperatorios? ¿cómo se gestionaría el regalo en caso de no poder efectuarse la intervención? El gran mercado del mundo ha llegado, así, a vender el cuerpo, no como objeto sexual, esto ya era viejo, sino a vender el cambio del cuerpo. No hace mucho un programa de televisión premiaba al concursante con una operación de transplante, terrorífico regalo, sin duda, y en nuestro país también se regalaban intervenciones quirúrgicas innecesarias (en su mayoría) para dar un cambio a la persona de tipo radical. Afortunadamente, aunque quizá porque por las presiones no han tenido más remedio, han decidido retirar esta 'rifa' e inventarse otra forma de vender el producto. No pasará mucho tiempo antes de que nos regalen, si nadie lo remedia, los sueños perdidos, el olvido, la felicidad, y hasta lo inmaterial: el alma. (Marta Montanez, 20-11-08)

Sara dijo
Comparto totalmente esta entrada de blog.
Una de estas mañanas que el Sr. D. Losantos me despierta, con su aterciopelado tono de voz, me atronó en los oídos el susodicho anuncio.
Decir que siendo mujer como soy, por lo menos hasta la fecha (una ya no se atreve a dacir para siempre), me repelen las discriminaciones en general, tanto las positivas, que tan de moda están, como las negativas. Ya creo que es denigrante para una mujer el hecho de que por su cara bonita o sus bustos bonitos, quién sabe, le dejen pasar a una discoteca sin soltar un céntimo. ¿Tienes más derechos que el resto de mortales?, ¿el hecho de nacer "sin colita" lleva consigo no disponer de 10€ para entrar en un local dignamente?, es decir, pagando su entrada como todo hijO de vecino...
Y mucho más el sorteo de las narices, o de los pechos, ya no se de lo que hablo. Una pregunta ingenua que se me pasa por la cabeza: si las chicas tenían un aumento de mamas... ¿que tendrían los chicos?... o ¿es que no somos igual?
¡Menuda manera de hacer caja!y lo que es peor... pienso que esta promoción, aunque infructífera, ha destapado la caja de Pandora, la de los truenos, o todas juntas.
¡Sálvese quién pueda! El negocio está servido.
Un saludo blogueros! Un besazo Marta!
27 Noviembre 2008 | 09:11 PM