Publicidad:
La Coctelera

Próxima parada, tu corazón

Mañana será otro día, y será mejor.

27 Mayo 2008

El amigo de siempre: calculando el tiempo restante…

Al llegar todavía estaba vacío, con ese aspecto de tugurio lóbrego que tienen algunos locales cuando aún no vas borracho o es de día. Nos abalanzamos sobre la mesa de billar, como si hubiera mucha competencia por ocuparla. Dejamos sobre una mesa, limpia, eso sí, nuestros bolsos y chaquetas y acudimos prestos a la barra en busca de la sutil cerveza, para que rebajase la suculenta cena de estilo italiano que acabábamos de disfrutar. Me abstuve de pedirme una, no por solidaridad abstemia, sino porque las varias jarras de sangría escanciadas entre porción de pizza y pincho de pasta empezaban a hacer efecto en mi poco acostumbrado estómago.

Poco a poco se fue llenando el local con gente de nuestra edad o más joven, más habituales de maxidiscotecas de diecisiete pistas, y nosotros nos fuimos animando serenamente. Al ambiente no le faltaba de nada: una mesa de escandalosa conversación, música casi imperceptible de fondo, una emocionante partida de billar con penetración indebida de la bola negra en el hueco inoportuno, una rápida partida de dardos, y hasta un perro, acostumbrado al bullicio, entre aburrido y melancólico, que arrancó unos aplausos cuando accedió a los estímulos del camarero y entresacó, de un abanico de naipes, la carta que un espontáneo del solícito público había preseleccionado. Buen truco, sin duda, que completó una noche sensacional.

Pero la velada había comenzado como de costumbre, esperando al de siempre en su portal haciendo bromas e intimidando al perro de un vecino, mientras la cena, en Moretti, lugar de confianza, nos aguardaba calentita a menos de una manzana de la casa del amigo (el de siempre). Y digo el de siempre en todos los sentidos: el amigo que siempre está (ahí cuando lo necesitas) y el de siempre en actitud, en este caso, aquel a quien siempre hay que esperar; el que dice ¡Ya bajo! y ya, aprovechando una metáfora de tono informático, solo se puede interpretar en tiempo Windows, permítanme el neologismo, es decir, ya, para el amigo de siempre, puede suponer 10 minutos, 127 minutos o 60 segundos, o, peor aún, que sea un tiempo indefinido y el amigo todavía esté calculando el tiempo restante.

Ojala los buenos ratos con los amigos, como los del sábado, se midieran en tiempo Windows y permanecieran siempre calculando el tiempo restante.

Marta Montañez (18-05-08)

servido por martapilar 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

celemin

celemin dijo

Yo lo que aprecio de quedar con los amigos es que no suele haber tiempo, quedas hasta que el cuerpo decide que ya es suficiente...

Mas que el tiempo de windows debería ser el tiempo de Internet (que poco tiene que ver con ese engendro de sistema operativo (exisitía antes y existira cuando windows desaparezca, que no será muy tarde....)

16 Junio 2008 | 10:59 AM

marta

marta dijo

Hola Celemín!! Me alegro de que hayas vuelto a escribir en mi blog. Un saludo y miles de gracias. Hasta pronto.

16 Junio 2008 | 12:29 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de martapilar

Próxima parada, tu corazón

ver perfil »
contacto »
Hola a todos! soy una filóloga a quien le encanta escribir. En este viaje vital, he decidido hacer una parada con destino en tu corazón. Saludos!!!

Mis tags

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera