Mamá, quiero ser filóloga
Mamá, quiero ser artista. Bueno, eso decía la canción. Y la mamá de turno se llevaba un disgusto... Algo parecido le sucede a la tuya cuando acabado el instituto, te pregunta:
- Entonces, ¿qué has decidido?
Y tú le contestas muy seria:
- Me he matriculado en Filología.
Hasta ese momento pensabas que tu familia te quiere por lo que eres. ¡Pobre ingenuo! Tu familia te quiere para presumir de ti, o sea, que si no pueden presumir de ti, una parte de ellos deja de apreciarte. Podrías haber elegido cualquier profesión, cualquiera, incluso periodista (que ya sabemos el futuro real que tiene –era un chiste fácil, lo sé–), todo, menos filóloga.
Tu madre te mira con cara extraña y aparentando sordera, te vuelve a preguntar:
- Sí, pero te pregunto que qué vas a estudiar.
- Mamá, quiero ser filóloga.
Lo que viene a continuación te lo puedes imaginar:
- ¿Filóloga? ¿qué es eso? ¿y eso pa’ qué sirve?
En realidad, las preguntas de tu madre se podrían resumir en:
- Bueno, y cuando estés en el paro, ¿a qué te vas a dedicar?
Es decir, tu madre no ve claro el tema. El siguiente paso es explicárselo a tu abuela. Ahí sí lo tienes difícil, porque si fueras médico servirías para algo útil, o si fueras peluquera, menudo favor le hacías, incluso si fueras artista o periodista, no es que sirvieras para mucho, pero, oye, saldrías en televisión, y tu abuela podría presumir de ti. Definitivamente, a tu abuela le has hecho una faena muy gorda, no solo no sabe a qué te vas a dedicar, sino que, encima, no puede presumir de ti ante sus amigas. Imagínatela:
- Pues mi nieto es arquitecto –le dirá su vecina.
- ¡Ay! Mi nieta es peluquera, te deja el pelo... –presumirá otra.
- Pueslamíaesfilóloga –dirá la tuya avergonzada, tan deprisa y bajito que nadie se entere.
Cuando ya se calma la cosa y tu familia asume que ya has escogido tu futuro, viene la segunda parte del proceso:
- ¿Y eso te gusta? (pregúntese con cara de asco).
- Pues sí –dirás tú ofendida.
Fin de la conversación. Te pasarás cinco años entre pronombres y endecasílabos y terminarás haciendo oposiciones. Cuando seas funcionaria, tu familia empezará a presumir de ti. Y si no apruebas o estás en el paro, verás en sus ojos un ‘te lo dije’ con cara de lástima. Pero tú, durante cinco años habrás disfrutado del lujo de dedicarte a lo que más te gusta, porque para hacer lo que no quieres tienes el resto de tu vida. Te lo dice una filóloga de vocación.
(04-10-06)

celemin dijo
¿En que filología, inglesa, hispánica, etc...?
No tienen las mismas salidas. La hispánica la que menos :)
Al final, si te sirve de consuelo, casi nadie se dedica a lo que realmente le gusta.
6 Octubre 2006 | 08:51 AM