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La Coctelera

Próxima parada, tu corazón

Mañana será otro día, y será mejor.

Categoría: ¿Y tú, qué opinas?

4 Octubre 2009

Entre dos aguas

 

Suele decirse de quien se encuentra entre dos pasiones, en mi caso, en parte es así, pero no por estar entre dos pasiones amorosas, sino profesionales: la docencia y la investigación. A priori no tienen por qué ser incompatibles o excluyentes, pero en la práctica, la carga de una u otro te impiden dedicarte a ambas con un mínimo de rigor y profesionalidad.

Por mi parte, no me gusta dejar ni hacer las cosas a medias, no puedo (no quiero) realizar algo solo al 50% de exigencia, pero es cierto que tampoco puedes desarrollar todo al 100% de tus posibilidades, al menos, debería buscarse, eso sí, el 99%, que no deja de ser un porcentaje ambicioso si tienes abiertos varios frentes de dedicación.

Dice una canción, a ritmo de sevillanas, que

"Sin saber dónde escoger.

 Dos barandas tiene el puente

y un par de remos el barquero...

Eso de sobra lo sé..."

 

Lo que uno no sabe es, si tiene que decantarse por alguna de ellas y olvidarse de la otra, al final de la vida, cuál de las dos decisiones será la mejor. Yo no me planteo renunciar a nada. Sin embargo, ahora me toca escoger y casi no tengo elección. La vida me va a cambiar en esta semana y la inminencia del cambio me tensa, me altera, me inquieta. Siempre me he preciado de afrontar las cosas con entereza de puertas para afuera, aunque luego me lamentase o me derrumbase en la soledad de mi habitación.

Espero que en esta etapa que ahora empiezo, pueda seguir dedicando parte de mi tiempo a mi otra pasión, tenga suerte y sea feliz. Un abrazo a todos,

Marta Montañez (4-9-09)

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24 Junio 2009

Sobreviviendo sueños

 

Me he dado cuenta de que la vida es un camino

que no se acaba aunque tropieces una vez.

Me he dado cuenta de que el destino

es ese camino que has de recorrer.

Me he dado cuenta de que el silencio

es el mejor amigo para no ofender.

Me he dado cuenta de que hay momentos

en que querrías desaparecer,

sin pensar en lo que atrás dejas

y sin soñar con lo que puedes llegar a ser.

Sueña, sueña despierta, pero sueña,

que sin sueños no hay vida, ni destino,

ni camino, ni trayecto por el que luchar,

que sin sueños no hay objetivos ni motivos,

ni metas por las que te tengas que esforzar.

Si no sueñas, no estás vivo,

sobrevives, sin más.

 

Vivir sin soñar no es vivir,

es sobrevivir nada más.

 

Para todos aquellos que han perdido las ilusiones o la confianza en sus posibilidades. Gracias Mila, Marta, María José, María, Lorena, Nadia y Juan por alimentar mis sueños.

Marta Pilar Montañez Mesas (24-06-09)

 

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25 Mayo 2009

Vox populi

      La voz del pueblo ha sido el lema que muchos han argüido para justificar ciertas decisiones, opiniones o actitudes tomadas en el campo del arte, la sociedad e, incluso, la política, como si el pueblo o la colectividad tuviera capacidad de opinión en todas las materias y constituyera siempre un argumento de autoridad irrebatible. Contra esta postura otros han reaccionado despreciando la opinión del vulgo y lo han acusado de ignorante, cuando la materia tratada no podía ser competencia de esa mayoría lega y mera espectadora. Esa polémica lleva siglos abierta y hay pocas posibilidades de que termine algún día: ¿qué opinión es más válida: la del público en general, o la de los expertos de cada materia? Habría que precisar, eso sí, qué entendemos por  ‘experto' y cómo se llega a serlo.

      En la actualidad, la oferta (sobre todo, televisiva) se justifica también en la demanda de ese público o pueblo que aclama a unos nuevos líderes sociales, aquellos que disponen de la plataforma que otorga la televisión para irradiar sus opiniones por doquier con absoluta impunidad y, casi siempre, sin pudor alguno.

      Así, ciertos programas dedican alguno de sus apartados o su totalidad a un modelo de tertulia donde participan diversos expertos y tratan sobre una materia determinada, generalmente, de índole política. Este espacio televisivo relativamente serio y formal ha servido de modelo a otros programas de entretenimiento donde personajes no expertos tratan temas de sociedad, prensa rosa y crítica televisiva. En este último grupo cabe destacar aquellos espacios casi spin-off de otros programas, esto es, el fenómeno que se produce, en este caso concreto, cuando algunos programas o concursos de convivencia retransmitida en directo, también llamados de telerrealidad, dan lugar a otros espacios de opinión y debate sobre el contenido, el desarrollo y los protagonistas de los primeros. Estos protagonistas suelen ser concursantes, que participan previo proceso de selección (ahora todo son cástines), para quienes esa fase previa parece autorizar al resto de programas de la cadena a que cualquiera pueda verter sus opiniones de forma crítica y mordaz sobre estos protagonistas, anónimos en principio, pero que adquieren una cierta fama temporal, efímera, pues dura aproximadamente lo que permanece el programa en antena. Una vez finalizado el programa, suelen realizar diversas actividades o bolos entre las que se incluyen asistencia a eventos o locales como relaciones públicas (o simple gancho) y, sobre todo, colaboraciones con esos otros programas de debate y tertulia que se generan en torno al concurso de turno.

      La nueva figura de colaborador también se ha popularizado con estos programas, así como las llamadas tertulias de actualidad, espacios dentro de otros programas, especialmente magacines, en las que participan personajes que pertenecen o han pertenecido a esa prensa del corazón, ex concursantes de esos programas, y personajes que han tenido cierta popularidad y que aprovechan el tirón. Es decir, se da una cierta retroalimentación de unos programas en otros.

      La novedad en los últimos tiempos radica, precisamente, en que no son expertos los que opinan libremente (algunos de esos ‘expertos' también se dedica a la crítica mordaz, especialmente en los concursos musicales), ni siquiera los tertulianos o colaboradores, sino que es el público el que se alza como voz autorizada para opinar de cualquier tema. No es nuevo el hecho de que el público participe (tanto el del plató como el de casa a través del teléfono, sea mediante llamada o mediante mensaje de texto), sino que lo nuevo es que lo haga con una pasmosa inquina disfrazada de libertad, pues las intervenciones traspasan la frontera de lo opinable y rozan el insulto en la mayoría de los casos. Se opina y se debate sin eufemismos, sin matizar las palabras que se emplean, con la crudeza de decir lo que se piensa y llamar a las cosas por su nombre sin respeto ni pizca de prudencia.

      Este nuevo modo de criticar a la cara, y además en televisión, abre un camino en el que todo vale, en el que cualquier comentario está permitido. Sabemos que los participantes de estos programas acceden a ser criticados por los espectadores sin ningún tipo de restricción ni condiciones. Probablemente incluso se refleje en sus contratos, y firmen algo así como "el participante se compromete a acudir a cuantos programas sea invitado (excepto los de otras cadenas -claro está-) y a someterse al escarnio público y a cuantos insultos le dediquen los presentadores, colaboradores y espectadores de todos y cada uno de los programas", ¿no?

      Algunos de los programas que permiten la participación y opinión libre del público sin regular el contenido ni la forma de las intervenciones, esto es, sin sancionar unas mínimas reglas de corrección y cortesía, casi diría de educación y vergüenza, son esas tertulias a las que hemos aludido, así como el ‘audiencioso' programa de búsqueda de pareja, en que los concursantes ya emparejados y el público de plató opinan (insultan) cuanto quieren, o el reciente programa repescado sobre conflictos legales que un juez resuelve, más desde la opinión que desde la jurisprudencia, en el propio plató de televisión. A todos estos concursantes y participantes no les basta con mostrar sus intimidades en público, sino que tienen que aguantar la sarta de comentarios, opiniones y críticas destructivas que cualquier les dirija; aunque imagino, como he adelantado, que quien va a estos programas ya sabe a lo que se expone, pero, sinceramente, no sé qué contrato puede compensar semejante escarnio público.

      Público somos todos, y de una u otra manera, tenemos nuestra opinión de cada tema que nos interesa, otra cosa es que esa opinión nuestra personal trascienda el ámbito de lo privado y se convierta en opinión fundamentada por el mero hecho de difundirse en televisión.

Marta Montañez (20-05-09)

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13 Mayo 2009

Plazas y plazos

A pesar de lo que pueda sugerir el título, no tratamos aquí de las diferencias de significado y procedencia en parejas de palabras de falsa variación morfológica (manzano-manzana, bolso-bolsa, barco-barca, ni otros claramente no emparentados pero-pera...) sino de los procedimientos selectivos para cubrir plazas de funcionario docente, dicho de otro modo, de los concursos-oposición.

En concreto, a fecha de 13 de mayo no ha sido publicada la convocatoria oficial en la Comunidad Valenciana, para el cuerpo de profesores de enseñanza secundaria, apenas un borrador provisional sin validez administrativa, meramente informativo, según el cual las pruebas comienzan el 25 de junio, es decir, apenas en mes y medio. Y, a menos de mes y medio para la prueba, los opositores desconocemos los datos concretos y oficiales, pues, como se ha anticipado, los documentos de que dispones son ‘informativos' y, proporcionados, además, por los grupos sindicales y no por la Conselleria d'Educació, órgano responsable de estas gestiones.

La gestión administrativa y la burocracia se organizan mediante plazos que los usuarios (sean estudiantes, opositores o ciudadanos en general) debemos respetar para ir cumpliendo con la normativa. Ahora bien, ante la falta de una publicación oficial de dichos plazos, los usuarios operamos con documentos provisionales, no definitivos, que pueden verse alterados por el único documento que se aplicará y que será inalterable (hasta que otro lo sustituya o reemplace) que es la convocatoria oficial.

Sin esa convocatoria oficial todo es trabajar y estudiar en el aire, con hipótesis, sin certeza de que lo que hay provisionalmente no vaya a cambiar en el último momento. Así las cosas, en caso de que algo se modificase, contaríamos con menos de un mes y medio (a fecha de hoy, pues sigue la cuenta atrás) para subsanar aquellos aspectos que habiéndose ajustado a lo provisional, no se adecuasen a lo oficial. Podría darse el caso de que hubiera entonces que replantear y reelaborar todo el trabajo de un año, concretamente, en la parte práctica.

Además de las cuestiones técnicas que contiene el documento y que orientan el desarrollo de las pruebas y el diseño de los documentos que han de presentarse, la publicación de la convocatoria oficial abre un conjunto de plazos que han de ir cumpliéndose siguiendo la normativa. El año pasado la convocatoria se publicó con fecha de 15 de abril y estamos a 13 de mayo, como mínimo no saldrá hasta mañana 14 (un mes más tarde, ¿no?). Una vez publicada, se abre un plazo para las solicitudes, otro para la publicación de la lista oficial de admitidos, otro para la subsanación de dicha lista, otro para comprobar los tribunales y su constitución según la norma establecida... Me pregunto si quedará tiempo material de ir cumpliendo esos plazos, o si se tendrán que replantear y convocar ciertos procedimientos de un día para otro, con el perjuicio que eso supondrá para los usuarios. Me pregunto si existe alguna cláusula en todo el aparato administrativo que regule los plazos mínimos para publicar una convocatoria con respecto al día de realización de la prueba, en efecto, sería de agradecer que, en previsión de posibles modificaciones de la normativa de una convocatoria a otra, se publicara con un plazo de entre tres a seis meses de antelación. Así, para unas pruebas que se celebran a finales de junio y durante el mes de julio, la convocatoria (oficial) se tuviera a principios de año. Lo demás es trabajar sobre hipótesis carentes de oficialidad.

Esperemos que la consecución de las plazas no se vea comprometida por la tardanza en los plazos, pues no soy nueva en esta plaza y para esta prueba ya es muy corto el plazo. En fin, ojalá que a corto plazo yo también tenga una plaza.

Marta Montañez (13-05-09)

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22 Diciembre 2008

El pellizquito

He de comenzar diciendo que no me gustan los diminutivos. En la mayoría de estudios filológicos se atribuyen al lenguaje infantil y al argot materno hacia los niños: ‘cómete el bocadillito’, ‘dame la manita’, ‘dale un besito al abuelo’, ‘¡ay qué pellizquito te voy a dar!’ Sin embargo, no es difícil de adivinar que, siendo hoy 22 de diciembre, me refiero a otro tipo de pellizquito, el diminutivo del pellizco de dinero que te puede tocar si has jugado a la lotería.

En efecto, hoy es el día de los pellizquitos. No de los cariñosos, ni de los achuchones, sino de preguntarnos unos a otros, en un afán comparatista sin igual, si nos ha tocado algo. Pocas veces conocemos a alguien a quien le haya tocado un premio gordo, pero gordo de verdad, en cambio, sí es habitual conocer a muchos a los que les ha tocado ‘un pellizquito’. Y yo me pregunto, ¿cuánto es un pellizquito? ¿a partir de cuánto se considera que te ha tocado un pellizquito? ¿cuándo una cantidad deja de ser un pellizquito para ser ‘un buen pellizco’?

Como sustantivo, pertenece al de los comunes y contables (un pellizco, dos pellizcos…), y, dentro de estos, a un grupo muy pequeño, finito, de los llamados imprecisos, que expresan una cantidad indeterminada: puñado, pizca, cucharada… pellizco. Este sustantivo nos permite expresar con humildad que ‘algo’, por poco que sea, nos ha tocado –y la humildad es cortesía– para no agraviar al otro si, comparando, ha ganado menos o no ha ganado nada. Así, si preguntamos y nos responden que les ha tocado ‘un pellizquito’, no debemos ofendernos ni pensar que oculta celosamente la cuantía del precio, sino que, o la cantidad no es generosa, o no quiere que salgamos perdiendo en la comparación (el pellizquito es, por lo tanto, un recurso de diminutiva cortesía).

En fin, en mi caso no habré de recurrir a este vocablo pues no compro lotería, por tanto, no me puede tocar nada, aunque quizá mi padre nos dé una alegría y traiga a casa ‘el pellizquito’ ese que nos anime un poco las Navidades. Si no, pues a seguir buscando, como en los cromos, que en la vida real significa algo así como ‘sigue trabajando’. Un beso a todos, felicidades a los que os haya tocado y ánimo a los que no, otra vez será. Feliz Navidad a todos.

Marta Pilar Montañez Mesas (22-12-08)

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15 Diciembre 2008

Navidad 2008

¿Quién me iba a decir hace casi 3 años, cuando empezó esta aventura bloguera, en enero de 2006, que a día de hoy tendría más de 5000 visitas en este pedacito de negro sobre blanco que es mi blog?

La presencia de alguien al otro lado es un deseo y una responsabilidad: tener algo que ofrecer, que compartir y que resulte atractivo, no es nada fácil. Además, este medio exige una constante actualización para mantener el dinamismo comunicativo y no estancarse en el estatismo de la página que permanece inalterable durante semanas, e incluso meses.

Lo bueno del blog es que la temática es tan libre que puedes ir colgando también documentos antiguos, aunque hagan referencia a personas o a situaciones que ya han perdido el valor de 'actualidad'. No obstante, siempre es preferible hacer referencia a hechos o realidades del presente inmediato, y ahora toca felicitar las fiestas y opinar sobre ellas. A ello voy.

Me gusta a medias la Navidad, como a casi todo el mundo, me gusta lo que representa, una lección de amor, pero me molesta en lo que se ha convertido: una excusa (como las miles que tiene el calendario laico: día de los enamorados, semana de los complementos, quincena de Turkinistán, mes del menaje...) para el consumismo y el 'comprar por comprar'; los Reyes se han convertido en una obligación, más que en un deseo de sorprender a alguien y de emocionarlo con nuestro detalle.

El otro punto de opinión frecuente en estas fechas es la tesitura en la que nos coloca la Navidad: la obligación moral de compartir mesa con personas, con las que no siempre hay confianza o buena relación: parientes lejanos, familia rencillada, jefes y compañeros insoportables... Pocas veces se destacan los reencuentros gratos, la vuelta a casa (sobre todo de hijos estudiantes, generalmente fuera de la localidad o en el extranjero), todo eso queda para los anuncios -otro tema recurrente también en estas fechas- en los que todos son felices y aciertan siempre con el regalo. Es verdad que no todas las familias están distanciadas, alguna queda todavía sin dividir por culpa de herencias o discrepancias de cualquier tipo, pero parece que los tópicos responden a lo más habitual.

Vista así, la Navidad se convierte en un tiempo de obligaciones añadidas: comprar regalos que gusten, organizar cenas de lujo con presupuestos de crisis, montar el belén (el portal, se entiende, no el follón), el árbol o lucecitas, compartir momentos con personas a las que no vemos habitualmente o con personas a las que no apetece ni saludar, fingir que estamos muy felices y que nos encantan los villancicos repetitivos en los centros comerciales rebosantes ("campana sobre campana", así, una sobre la otra, que deben llegar ya al cielo, por lo menos) de gente como nosotros, estresada, sin saldo y felicitándote la Navidad tres veces la misma semana "por si no nos vemos hasta el año que viene"... (ojalá, pensará alguno).

En fin, a mí sí me gustan los villancicos, pero los de los pueblos, y me encantaría volver a pedir el aguilando (que es como se dice aún en mi pueblo, en su forma antigua), y me gustaría volver a ver sentarse a la mesa a quienes ya la dejaron vacía, y regalarles el abrazo de despedida que no puede darles, y soñar con que quienes ahora la llenan, la ocupen muchos años.

Feliz Navidad a todos, os guste o no, y próspero año 2009, a ver si es mejor que este que, para mí, gracias a Dios, ya se acaba. Un abrazo y un beso a todos.

Marta Pilar Montañez Mesas (15-12-08)

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3 Diciembre 2008

Los hombres también lloran

Enciendo la televisión y veo a un aspirante a modelo, Ken de carne y hueso, cuerpo atlético, mechas rubias y ojos azules… ¡llorando! Un Beckham a la española, con sus labios y dientes de anuncio… ¡está llorando!

No es el primer chico guapo que sale en televisión y derrama unas lagrimitas, el llanto siempre vende. Poco importa que te llaman llorica los hombres, si enterneces a las mujeres: la estrategia del hombre tierno casi siempre funciona, sobre todo, con las niñas de tacones imposibles.

Otros pseudofamosos, como algún aspirante a triunfar cantando, también lloraban con los aplausos del público y sobre todo, de las seguidoras enfervorecidas; o algún político en misión humanitaria -casi lágrimas colaterales- por aquello de acercarse al pueblo y compartir sus penas. El llanto fingido auténtico es el que nos emociona en el cine, cuando el actor se funde en el personaje sintiendo como propias sus desdichas narradas. Cuanto mejor es el actor, más nos enternece su llanto.

Algo similar quiso transmitir la fotógrafa Sam Taylor-Wood mostrando a algunos de estos actores llorando fuera de un plató pero también delante de una cámara. ¿Serán iguales las lágrimas sin focos que las hagan brillar? Probablemente no. Las lágrimas en privado no son tan estéticas, esconden problemas reales, no son fruto de la emoción del momento, sino pequeñas heridas del corazón que sangra agua salada.

Marta Montañez (3-12-08)

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21 Noviembre 2008

A busto regalado, no le preguntes el mercado

Una famosa discoteca valenciana se promocionaba hace unos días regalando una operación de aumento mamario. Semejante oferta -decían- está justificada por la demanda de este servicio en la sociedad y generará -estaban seguros- un incremento en la afluencia de público a sus instalaciones.

No solo porque frivoliza con la cirugía, tan seria e imprescindible, o porque discrimina a los hombres, a los que no ofrece un equivalente equitativo, sino porque -y esto es lo más grave- debe, en todo caso, ofrecer garantías: ¿quién y en qué condiciones se iba a realizar tal operación? ¿sería susceptible de recibirla la potencial ganadora? ¿se habían planificado los procedimientos clínicos preoperatorios? ¿cómo se gestionaría el regalo en caso de no poder efectuarse la intervención?

El gran mercado del mundo ha llegado, así, a vender el cuerpo, no como objeto sexual, esto ya era viejo, sino a vender el cambio del cuerpo. No hace mucho un programa de televisión premiaba al concursante con una operación de transplante, terrorífico regalo, sin duda, y en nuestro país también se regalaban intervenciones quirúrgicas innecesarias (en su mayoría) para dar un cambio a la persona de tipo radical.

Afortunadamente, aunque quizá porque por las presiones no han tenido más remedio, han decidido retirar esta 'rifa' e inventarse otra forma de vender el producto. No pasará mucho tiempo antes de que nos regalen, si nadie lo remedia, los sueños perdidos, el olvido, la felicidad, y hasta lo inmaterial: el alma.

(Marta Montanez, 20-11-08)

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Hola a todos! soy una filóloga a quien le encanta escribir. En este viaje vital, he decidido hacer una parada con destino en tu corazón. Saludos!!!

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